27.10.12

Abandonen el barco, es una orden.


En el gesto de descolgar los cuadros de los presidentes de facto y genocidas, veo la misma convicción soberana que tuvo Cristina, al dejar la fragata en puerto extranjero y traer con vida a todos los marinos que la tripulaban. Los sectores más reaccionarios del país y los sectores mas influenciables ven allí: persecución y hostigamiento.
Pues no, desde una perspectiva crítica lo que se ve es la toma de una decisión político-militar,  férrea y en pos de la libertad. Es la decisión de un presidente constitucional, ejerciendo su facultad de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.
Y sabemos “señores” que las decisiones militares no se discuten, se cumplen porque el espíritu de la vida militar, reside en el respeto de la cadena de mandos, potestad que ejerce y detenta el presidente de la nación. Bien lo dijo la presidenta: “… se podrán quedar con la fragata, pero con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país no se va a quedar ningún fondo buitre, ni nadie…”
Sin ser dogmáticamente K, aplaudo de pie ambas decisiones. 

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