Finito e infinito no son opuestos irreconciliables, sino complementarios. El pequeño está incluido – envuelto quizá, en el inconmensurable.
A la manera de Heráclito (a quien siempre retornamos), hay un fluir eterno entre opuestos que se reconcilian brevemente para existir en una guerra efímera (y perpetua).
Uno (nosotros) no podemos entrar dos veces en el mismo río, quizá no sea una idea descabellada de un pre-socrático, sino que tiene un peso significativo y una validez lógica, real y concreta.
En este sentido las ideas son imperecederas, inmutables, en si y para si. En clave platónica, las ideas son autosuficientes y perfectas. Porque superan el paso del tiempo y del espacio.
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4.1.11
La razón está en la rama.
El autor no se concentra, mientras tanto un pájaro canta.
Hay una natural tendencia del hombre hacia la metafísica, esto es: elevar a planos fuera de la percepción ideas o conceptos (se sitúan fuera del tiempo y del espacio).
Las nociones de libertad, energía, democracia, humanidad y por supuesto Dios, son algunas de ellas, lo que buscamos en definitiva es a uno-mismo.
Este plano distinto del visible-comprensible le da valor explicativo a lo asombroso.
Podría haberse llamado: “las brujas no existen, pero que las hay… las hay”.
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