21.1.12


Justo antes de partir, hace ya un poco más de una semana, hablábamos de ese estado de embriaguez que generan el viajar, las vacaciones y la celebración.
Estado que se aleja tanto de la sobriedad, como de la ebriedad. Es un “a mitad de camino”, es un principio de enajenación que produce aquello que nos es placentero, por eso no hay que leerlo en estricta clave etílica, sino mas bien en general y con respecto a la multiplicidad de placeres que se nos presentan.
Este estado, tiene un efecto directo en la carnalidad, no es racionalidad ni tampoco inconsciente. 

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