7.10.14
Comparto el último párrafo de mi texto a presentar en las °I Jornadas de pensamiento latinoamericano" la semana que viene aquí en la Universidad Autónoma de Entre Ríos, dice: "Esperanza y libertad concebidas no como un poder mágico que instaure un orden de cosas ideal y perfecto, sino comprendiéndola en su verdadero significado, como la admisión de una realidad concreta y determinada para subvertir a través de la acción de los hombres la realidad histórica, asumiéndola críticamente . Leer el mundo implica sembrar la curiosidad, compartir el mundo leído implica a otros y así la democracia va a aprenderse a través del dialogo". --- Desde el pensamiento de Paulo Freire, una pedagogía de la esperanza.
4.10.14
En
cierta ocasión Prometeo, Zeus y los hombres jugaban una especie de ajedrez.
Prometeo
que siempre abogó por los humanos “ofreció” un animal a Zeus -un toro soberbio
en su honor-. Luego de matarlo y despellejarlo, envolvió hábilmente por un lado
solo los huesos con la piel reluciente del toro y por otro, entre vísceras,
camufló todas las carnes comestibles.
El
astuto protector de los hombres engañó a Zeus quien eligió el envoltorio más
apetecible a la vista (que no eran más que huesos pelados, blancos y ya limpios de
toda carroña). A los otros, los humanos, les quedará una bolsa que cubre todas
las carnes del animal, que consumirán asadas.
Pero
como todo relato místico tiene su ambigüedad y, gracias a tal distribución de
alimentos y dones, los humanos quedaron marcados con el sello de la mortalidad.
Bueno,
considerando que es sábado y que se me despertó un apetito olímpico al releer
parte de los mitos que dieron forma a la cultura griega voy a prender un fuego,
a destapar un aperitivo y asar algunas carnes, en honor a la inmortalidad
perdida en todos las alegorías fundacionales.
3.10.14
Desde las hilachas de mi última
participación en III Congreso de Género y Sociedad, los amigos de AIM Digital
me invitan a pensar en voz alta una vez mas. Demasiado generosos ellos, como
siempre. Aquí comparto el artículo en cuestión.
Bagheera en “El libro de las tierras vírgenes”
tiene como muletilla una expresión muy significativa, decía: “por el candado
que me dio la libertad” (ella escapó de una jaula).
Es temprano a la mañana,
está nublado afuera pero yo me pretendo soleado y sin querer escucho “El oso” de
Moris… alguien no cerró el candado dice y no hay resignación, la consigna es
abandonar el circo para siempre y regresar al bosque para recuperar la libertad.
29.9.14
Crónicas mediterráneas, toma III.
Alrededor
de las 20.00 del sábado la “cruz del sur” me marcaba el rumbo como tantas –tantas
veces. Así la mire con entusiasmo y al mismo tiempo me preguntaba hondamente
sobre por qué de la naturaleza itinerante de mi corazón.
Crónicas mediterráneas, toma II.
El
sábado por la mañana cuando me desperté le mal-dije un fragmento de Neruda (del Poema
20) todo eso que para el crítico literario podría ser una blasfemia para los
enamorados es un acto de heroísmo.
Cuestión de perspectivas.
Crónicas mediterráneas, toma I.
En
una de las mesas en que participamos el viernes por la mañana, antes de dejar
atrás las cuestiones académicas, un expositor hablaba de “pensar nuevas
masculinidades” como algo imperioso, claro que es una posición de vanguardia y a la vez urgente.
Pensaba
en lo grato que fue participar de jornadas impregnadas de apertura con mi compañera,
codo a codo y encontrarnos en además ese otro plano.
Muy
significativo el subtitulo: “voces, cuerpos y derechos en
disputa”.
24.9.14
22.9.14
El “acto primero” de Nosferatu (1922) comienza
previniendo al lector de siquiera pronunciar el nombre sombrío del vampiro, las
primeras imágenes mudas y en sepia nos recuerdan otros lejanos tiempos, como el
día de ayer.
(…)
Entre los montes del Parque San Martín encontré
todo tan familiar que me aferré a la idea de jamás haberme ido de sus senderos,
de su sol infinito. Tantas veces crecimos allí que esa nostalgia feliz no me catapulta
a un pasado idílico de cuentos, es decir nada mas alejado del gastado “había
una vez”, sino que por el contrario, pude vernos en una sucesión infinita de momentos
concretos en que aprendimos que allá afuera, aún quedan muchos kilómetros por
recorrer.
(Una sinfonía de horror).
16.9.14
12.9.14
Apocolocyntosis divi.
Ellos creían en la peor versión del hedonismo
posmoderno, la habían aprendido del artículo rimbombante de una revista gourmet
nada excelso. Nada serio, nada placentero a decir verdad.
Esa noche habían comido hasta por las orejas un
menú grasoso y avergonzante. A la madrugada, con los últimos destellos de vida él
se vio recorriendo los “jardines colgantes” rodeado de nubiles, embebido en
vino maderoso, con aroma a nuez. Ah !, si acaso esa versión mas refinada
pudiera haber sido, pero no… a fin de cuentas, le negaron la entrada a “la isla
de los bienaventurados” y lo rechazaron como a un marginal. Eso no le molestó
demasiado, a fin de cuentas a mas de un Emperador de la antigua Roma ya le había
sucedido.
4.9.14
De Katherine Neville he leído: “El ocho” y “El circulo mágico I y (luego el) II”, ahora a punto de comenzar “Riesgo calculado”, espero reencontrarme con los laberínticos caminos que propone la autora, donde se cruzan la intriga, la ciencia y la filosofía. Anticipando el verano, Neville transmite un aroma a “esperas y trasbordos”.
1.9.14
Anoche ya entre
sueños, vi una entrevista muy conocida a Julio Cortazar (una que pasan seguido
por Canal Encuentro). Sus comentarios me parecen de una claridad meridiana y
digna de volver a ver, excepto cuando se confiesa afín a la astrología y las
conjunciones planetarias. Que extraño para un hombre de su talla intelectual.
Me gusta que me cuenten sobre lugares que aún
no conozco.
Esa frase me ha dado vueltas por la cabeza
desde hace unos días, no se, se me ocurrió a la salida de algún sueño o a la
espera de algún vuelto. La emparento con la nostalgia ajena que emerge cuando (improbablemente)
recibamos una botella que llega desde mar adentro.
21.8.14
Habían pasado ya varios días desde que zarparon
a nuevas profundidades, el capitán se sentía satisfecho porque en el puerto
anterior pudieron beber sin moderación, encontraron putas y comidas exóticas,
todo lo que un marino de ley necesita.
Sin embargo había algo sin resolver, un destino
que se acercaba a la concreción y olía a muerte. El capitán no era un tipo
creyente pero como todo aventurero sabía (en el fondo) que el devenir le tendería
trampas, ciertas coincidencias que lo hacían dudar sobre el azar infinito… y
mientras masticaba esas palabras entre sueños y remordimientos, tarareo una
canción e imitó sobre su pecho el taconeo de las bailarinas.
19.8.14
Las bitácoras de viaje comenzaban a detallar
encuentros con un extraño monstruo; durante eternos viajes submarinos jamás se
habían comprobado tales acontecimientos y ahora de repente, sucedían con
frecuencia.
El capitán del “Yellow”, un viejo experimentado
pidió dos aspirinas y el camarero de a bordo le trajo aceitunas, claro: el tipo
era ucraniano o algo así, en otro momento podría haberse vuelto loco por
semejante desconexión sin embargo ese día, estaba demasiado expectante. En toda
una vida de altamar jamás se había topado con una criatura de la que poco o
nada se sabía, ¿acaso era producto de una teología infantil o sería posible que
el hombre aún sea ciego a ciertas profundidades? – al pensar eso y al ver las
aceitunas en el plato se le antojó que estaba en un bar, a punto de saborear un
Martini y repasó la receta en embriagante secreto: - “… 2 partes de whisky, 1
medida de vermouth y 1 aceituna verde…”
14.8.14
Acabo de ver en “Canal (à)” un informe acerca de los llamados “Clásicos”,
las características de tal, las rupturas que generaron en su tiempo y lugar, el temple noble
que evocan y la permanente presencia.
Yo, que no soy un cocinero digno puedo
hacer pocos platos, entre ellos el primero que aprendí, bifes a la criollas… es
decir: un clásico.
13.8.14
"Al desierto no suele
gustarle el movimiento", es una expresión que aparece en el primer capítulo de “Colmillo blanco”
(J. London 1906), expresión que recordaba vagamente y entonces la busco, la leo
y la mastico. Pienso en cuanto me gusta la naturaleza en otoño con sus colores
muertos pero pujante, esperando reafirmarse llena de vigor en el próximo
surgir.
11.8.14
Hablábamos hoy de los gustos y de las
inquietudes, yo decía que no soy un lector cautivo, encerrado en un género o
autor, de hecho eso me produce un aburrimiento terrible y es para el espanto de
tantos otros que se dicen pues, avezados conocedores de aquella obra, de aquel
tiempo y espacio, de aquel pensador.
¿Qué buscamos cuando emprendemos la travesía de
abrir las hojas de un libro, si no desplegar las velas del pensamiento?
5.8.14
Estela de Carlotto es la medida del coraje. Hoy mientras estallaba la
noticia del nieto 114, recordé < este > (humilde) texto que escribí en relación a
la apropiación de menores, a manos de un Estado torturador y genocida.
Hoy es un día de alegría.
“No
espero ni pido que nadie crea el extraño aunque simple relato que voy a
escribir…”, así comienza “Gato negro” de Edgar Alan Poe, tengo un gato
negro en casa –también-, se lleva bien con Zeus son amigos, es su camarada.
El gato no tiene nombre pero podría haberse
llamado Bagheera o Noche, yo lo insulto porque es un poco salvaje (es justo: no
tiene nombre aún representa la animalidad más salvaje).
En todo lo demás no me parezco en nada con el
personaje del cuento, o tal vez un poco en lo malhumorado pero jamás sería capaz
de tan reprochable atrocidad, la que después de los sueños adoloridos se
presenta como remordimiento –según dice él-.
Me gustan los relatos de Poe, bueno no soy muy
original en eso, el tipo es un genio; me gusta la elasticidad con que lleva la
narrativa de un extremo tenso y sudoroso a lo trivial de entre casa.
"¿No hay en nosotros
una tendencia permanente, que nos enfrenta con el sentido común, a transgredir
lo que constituye la Ley
por el simple hecho de serlo (existir)?" – posiblemente sea la frase central del relato.
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