3.10.14

Bagheera en “El libro de las tierras vírgenes” tiene como muletilla una expresión muy significativa, decía: “por el candado que me dio la libertad” (ella escapó de una jaula). 
Es temprano a la mañana, está nublado afuera pero yo me pretendo soleado y sin querer escucho “El oso” de Moris… alguien no cerró el candado dice y no hay resignación, la consigna es abandonar el circo para siempre y regresar al bosque para recuperar la libertad.

29.9.14

Crónicas mediterráneas, toma III.

Alrededor de las 20.00 del sábado la “cruz del sur” me marcaba el rumbo como tantas –tantas veces. Así la mire con entusiasmo y al mismo tiempo me preguntaba hondamente sobre por qué de la naturaleza itinerante de mi corazón.


Crónicas mediterráneas, toma II.



El sábado por la mañana cuando me desperté le mal-dije un fragmento de Neruda (del Poema 20) todo eso que para el crítico literario podría ser una blasfemia para los enamorados es un acto de heroísmo. 
Cuestión de perspectivas.

Crónicas mediterráneas, toma I.

En una de las mesas en que participamos el viernes por la mañana, antes de dejar atrás las cuestiones académicas, un expositor hablaba de “pensar nuevas masculinidades” como algo imperioso, claro que es una posición de vanguardia y a la vez urgente.
Pensaba en lo grato que fue participar de jornadas impregnadas de apertura con mi compañera, codo a codo y encontrarnos en además ese otro plano.

Muy significativo el subtitulo: “voces, cuerpos y derechos en disputa”.

24.9.14

En horas partimos hacia el “III Congreso de Género y Sociedad” organizado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. 

22.9.14

El “acto primero” de Nosferatu (1922) comienza previniendo al lector de siquiera pronunciar el nombre sombrío del vampiro, las primeras imágenes mudas y en sepia nos recuerdan otros lejanos tiempos, como el día de ayer.
(…)

Entre los montes del Parque San Martín encontré todo tan familiar que me aferré a la idea de jamás haberme ido de sus senderos, de su sol infinito. Tantas veces crecimos allí que esa nostalgia feliz no me catapulta a un pasado idílico de cuentos, es decir nada mas alejado del gastado “había una vez”, sino que por el contrario, pude vernos en una sucesión infinita de momentos concretos en que aprendimos que allá afuera, aún quedan muchos kilómetros por recorrer.  


(Una sinfonía de horror).

16.9.14

Aquella mañana Lestat pensó en que ya todas se parecían demasiado, la de hoy, la de ayer, la del 04 de marzo de 1745.

Es que la inmortalidad es un padecimiento vampírico para quien la carga, a diferencia de lo que cualquier mortal alegremente supone.

12.9.14

Apocolocyntosis divi.

Ellos creían en la peor versión del hedonismo posmoderno, la habían aprendido del artículo rimbombante de una revista gourmet nada excelso. Nada serio, nada placentero a decir verdad.

Esa noche habían comido hasta por las orejas un menú grasoso y avergonzante. A la madrugada, con los últimos destellos de vida él se vio recorriendo los “jardines colgantes” rodeado de nubiles, embebido en vino maderoso, con aroma a nuez. Ah !, si acaso esa versión mas refinada pudiera haber sido, pero no… a fin de cuentas, le negaron la entrada a “la isla de los bienaventurados” y lo rechazaron como a un marginal. Eso no le molestó demasiado, a fin de cuentas a mas de un Emperador de la antigua Roma ya le había sucedido.

4.9.14

De Katherine Neville he leído: “El ocho” y “El circulo mágico I y (luego el) II”, ahora a punto de comenzar “Riesgo calculado”, espero reencontrarme con los laberínticos caminos que propone la autora, donde se cruzan la intriga, la ciencia y la filosofía. Anticipando el verano, Neville transmite un aroma a “esperas y trasbordos”. 

1.9.14

Anoche ya entre sueños, vi una entrevista muy conocida a Julio Cortazar (una que pasan seguido por Canal Encuentro). Sus comentarios me parecen de una claridad meridiana y digna de volver a ver, excepto cuando se confiesa afín a la astrología y las conjunciones planetarias. Que extraño para un hombre de su talla intelectual.
Me gusta que me cuenten sobre lugares que aún no conozco.

Esa frase me ha dado vueltas por la cabeza desde hace unos días, no se, se me ocurrió a la salida de algún sueño o a la espera de algún vuelto. La emparento con la nostalgia ajena que emerge cuando (improbablemente) recibamos una botella que llega desde mar adentro.

21.8.14

Habían pasado ya varios días desde que zarparon a nuevas profundidades, el capitán se sentía satisfecho porque en el puerto anterior pudieron beber sin moderación, encontraron putas y comidas exóticas, todo lo que un marino de ley necesita.

Sin embargo había algo sin resolver, un destino que se acercaba a la concreción y olía a muerte. El capitán no era un tipo creyente pero como todo aventurero sabía (en el fondo) que el devenir le tendería trampas, ciertas coincidencias que lo hacían dudar sobre el azar infinito… y mientras masticaba esas palabras entre sueños y remordimientos, tarareo una canción e imitó sobre su pecho el taconeo de las bailarinas. 

19.8.14

Las bitácoras de viaje comenzaban a detallar encuentros con un extraño monstruo; durante eternos viajes submarinos jamás se habían comprobado tales acontecimientos y ahora de repente, sucedían con frecuencia.

El capitán del “Yellow”, un viejo experimentado pidió dos aspirinas y el camarero de a bordo le trajo aceitunas, claro: el tipo era ucraniano o algo así, en otro momento podría haberse vuelto loco por semejante desconexión sin embargo ese día, estaba demasiado expectante. En toda una vida de altamar jamás se había topado con una criatura de la que poco o nada se sabía, ¿acaso era producto de una teología infantil o sería posible que el hombre aún sea ciego a ciertas profundidades? – al pensar eso y al ver las aceitunas en el plato se le antojó que estaba en un bar, a punto de saborear un Martini y repasó la receta en embriagante secreto: - “… 2 partes de whisky, 1 medida de vermouth y 1 aceituna verde…” 

14.8.14

Acabo de ver en “Canal (à)” un informe acerca de los llamados “Clásicos”, las características de tal, las rupturas que generaron en su tiempo y lugar, el temple noble que evocan y la permanente presencia.
Yo, que no soy un cocinero digno puedo hacer pocos platos, entre ellos el primero que aprendí, bifes a la criollas… es decir: un clásico. 

13.8.14

Hay una foto de un tipo montando un viejo caballo. Él harapiento y con la barba blanca, el caballo todo desvencijado... pero son libres.  
"Al desierto no suele gustarle el movimiento", es una expresión que aparece en el primer capítulo de “Colmillo blanco” (J. London 1906), expresión que recordaba vagamente y entonces la busco, la leo y la mastico. Pienso en cuanto me gusta la naturaleza en otoño con sus colores muertos pero pujante, esperando reafirmarse llena de vigor en el próximo surgir.


11.8.14

¿Por qué negarle al pensamiento tempestades infernales? 


Hablábamos hoy de los gustos y de las inquietudes, yo decía que no soy un lector cautivo, encerrado en un género o autor, de hecho eso me produce un aburrimiento terrible y es para el espanto de tantos otros que se dicen pues, avezados conocedores de aquella obra, de aquel tiempo y espacio, de aquel pensador.

¿Qué buscamos cuando emprendemos la travesía de abrir las hojas de un libro, si no desplegar las velas del pensamiento?

5.8.14

Estela de Carlotto es la medida del coraje. Hoy mientras estallaba la noticia del nieto 114, recordé < este > (humilde) texto que escribí en relación a la apropiación de menores, a manos de un Estado torturador y genocida.




Hoy es un día de alegría.
No espero ni pido que nadie crea el extraño aunque simple relato que voy a escribir…”, así comienza “Gato negro” de Edgar Alan Poe, tengo un gato negro en casa –también-, se lleva bien con Zeus son amigos, es su camarada.
El gato no tiene nombre pero podría haberse llamado Bagheera o Noche, yo lo insulto porque es un poco salvaje (es justo: no tiene nombre aún representa la animalidad más salvaje).
En todo lo demás no me parezco en nada con el personaje del cuento, o tal vez un poco en lo malhumorado pero jamás sería capaz de tan reprochable atrocidad, la que después de los sueños adoloridos se presenta como remordimiento –según dice él-.
Me gustan los relatos de Poe, bueno no soy muy original en eso, el tipo es un genio; me gusta la elasticidad con que lleva la narrativa de un extremo tenso y sudoroso a lo trivial de entre casa.

"¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que nos enfrenta con el sentido común, a transgredir lo que constituye la Ley por el simple hecho de serlo (existir)?" – posiblemente sea la frase central del relato.     

31.7.14

Murió un miserable, pero de repente parece digno de honras y llantos.
No es que tomemos partido por algo tan humano como la finitud, al fin y al cabo morir es apenas una vulgaridad a la que todos (ilustres y silvestres) accedemos antes o después. Aquí o allá. Una baratija, una joya de imitación – de esas que se venden por catálogo –


“En Sicilia las mujeres son mas peligrosas que las escopetas” – le dijeron al joven Michael, pero él no quiso tomar el consejo. 

28.7.14

“Harry se despertó en su cama con resaca, una resaca horrible”, así comienza “Vida de un vagabundo” de Charles Bukowsky. “- Mierda – dijo en voz baja”.

Creo que citarlo al viejo de cuando en cuando me hace pensar en todas las solemnidades y protocolos que tiene el mundo de las letras y, por suerte en las periferias que le dan color y desparpajo.

22.7.14

Generalmente leo con mucha atención los textos y artículos que encuentro de Pablo Gentili, son de sumo interés. Acabo de encontrar una reflexión que quiero compartir: “… en buena parte del mundo hay mas excluidos que incluidos… pobres, desamparados, inempeables, sin techo, mujeres, jóvenes, sin-tierra, ancianos, negros, personas con necesidades especiales, inmigrantes, analfabetos, indios, niños de la calle. La suma de las minorías acaba siendo la inmensa mayoría”.



(De: “El apartheid educativo como política de ocultamiento”).

3.7.14

Con la bombilla tapada cambio de planes y preparo café, siempre se corre detrás de los imprevistos. 
Estoy leyendo una editorial que escribió García Márquez para un medio gráfico, habla de su compromiso con los lectores, del oficio del escritor, de la necesidad de decir algo y con ello embellecer el mundo, que es una forma de acción concreta.

El mundo necesita mas escritores, no es una bobedad.