Mostrando entradas con la etiqueta referencial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta referencial. Mostrar todas las entradas

25.6.13

De cierto teólogo español solo tengo un libro pequeño (“La cuarta dimensión”. Juan Arias) por su narrativa es monje intuyo y no cura de catedral, tiene un capítulo en ese libro titulado “la palabra no está encadenada”, el la usa a UN efecto mientras que YO a otros, pero la sintaxis es la misma. 
Podrán atarme y e incluso querer derribarme, sin embargo cada una de mis palabras son libres, propias y una vez dichas ya no me pertenecen, sino que son del viento... que es un buen lugar para dispersar ideas.  

27.4.13


Con el tiempo aprendí que el prólogo de un libro también es importante, que un té puede invitar a una charla creativa y sincera también.  En este momento que tengo olor a ajo en las manos, estoy haciendo una cena gourmet para compartir con ella y con unas cervezas en el freezer… ah si, mañana cuando salga el sol buscaremos como cada día,  el santo grial ¡! 

7.2.13


No es fácil precisar el día en que dejamos de ser niños, tal vez alguno si – yo no.
Quizá fue cuando me asaltó por primera vez la duda de: ¿qué haré con tantos juguetes desparramados, si ya se empezaron a mezclar con música y nuevas imágenes?

3.2.13


Probar un plato nuevo, tiene el misterio de un regalo que viene de lejos.
¿Qué puedo esperar?

Así también me sentí cuando un día de febrero, hace cinco años atrás, me dije hasta aquí llegamos: me voy a estudiar filosofía a la siempre beligerante UADER. 

8.12.12


En el camino uno crece, escucha historias y creencias, toma distancia de sus lugares y prácticas cotidianas. Añora objetos tan pequeños que parecen invisibles, el camino nos obliga a tomar decisiones, seguir rumbos. En el camino uno busca algo, sin saber muy bien que, juega y canta distinto.
Uno encuentra personas, de lo + significativo del camino son los compañeros.

13.11.12


Todas las palabras nacieron para ser escuchadas, algunas quedan inmortalizadas al menos en el corazón de unos pocos, mientras que tantas otras caerán en el olvido.


Pensé esta línea el mismo día en que ella citó a Nietzsche.

11.11.12


Recuerdo una novela adolescente, de esas que se leen por obligación escolar.
Un joven llegaba a la capital proveniente de no sé qué remoto lugar del país, en el aeropuerto todos corren y lo agolpan, se pregunta por qué nadie se detiene a la saludarlo o siquiera a mirarlo, él ahí solo. La autora con picardía se pregunta: ¿Por qué habrían de saludarlo qué, acaso es Joan Manuel Serrat?
Al cabo de un novelesco año, el mismo joven parece irse y veinte o treinta personajes lo despiden del mismo aeropuerto, lo vivan, lo aclaman, lo lloran incluso. La autora, con la misma picardía se pregunta: ¿acaso este joven, quien se cree que es, Joan Manuel Serrat?
Detrás de este vano y pedorro fragmento, se esconde un atardecer presente.
(Partimos).