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30.1.13


Hace unos días escuchaba a alguien hablar acerca de la ingenuidad de creer en la neutralidad política, social, etc., y me quedé pensando: el que observa lo hace desde cierto punto de vista. Esta expresión pone de manifiesto que hay distintas perspectivas, todas relativas a la visión que posibilita, cada lugar en el mundo.
Más que solo estar ahí, es necesario ser una “presencia en el mundo, con el mundo y con los otros”, como dice Paulo Freire en < Pedagogía de la autonomía >. Esto nos obliga a escapar de los discursos con vocación de universal, aquellos discursos que disgregan y que seducen con promesas de bienaventuranzas a costo de separar-nos del entorno. El desafío está en crecer con el otro diferente de mi.
Encontrar aquella medida justa que aproxime la existencia a un medio (satisfactorio / de equilibrio), entre el descabellado optimismo superfluo y el fatalismo apocalíptico del “está todo dicho”, es la pretensión del hombre sabio, aquel que orienta su razón como el arquero apunta al blanco.
Virtudes, que le llaman algunos.  

4.8.10

Ser mas IV.

En reiteradas oportunidades me detengo, y pienso (que no es poco).

Ahora digo: ¿cuál es el justo medio que me pone de frente a la certeza?, ¿donde se acierta en el blanco?
¿Es acaso producto del azar?, si es así los instintos echarían por tierra toda episteme, acercándonos a nuestra radical animalidad y derribando milenios de pensamiento. O ¿es acaso el pensamiento, nuestro instinto?

Diversidad de opiniones, todas y cada una con pretensiones de universalidad, superación, contrastes y toma de posición.
Hasta las líneas de fuga mas originales e insospechadas, ya fueron tejidas, tramadas (habilitadas) por los sistemas de control y planificación. Hecha le ley, hecha la trampa (pero por el mismo autor).

Entonces no habrá que remar en contra, sino liberarse por las grietas.