26.7.10

*

Te presentas ante mi altiva, como una montaña nevada
reclamando besos de antaño.
¿Cuántos versos deberé escribir para que tu oído, escuche mis latidos?

Buscando en las fronteras del alma, encontré un paria de sonrisa macabra y cabellos despeinados.
Cantaba plegarias mesiánicas.

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